El ser humano lleva miles de años utilizando símbolos.

Antes incluso de que muchas culturas desarrollaran sistemas complejos de escritura, ya existían marcas, signos y representaciones capaces de transmitir identidad, protección, pertenencia, poder o relación con aquello que se consideraba sagrado.

Y también llevamos miles de años modificando nuestra piel.

Por eso, cuando hablamos de sigilos y tatuaje, estamos uniendo dos lenguajes muy antiguos: el símbolo y el cuerpo.

Pero ¿qué es realmente un sigilo? ¿De dónde procede esta práctica? ¿Y qué ocurre cuando ese símbolo deja de estar dibujado sobre un papel para convertirse en una marca permanente sobre la piel?

 

¿QUÉ ES UN SIGILO?

La palabra sigilo procede del latín sigillum, relacionado con la idea de sello, marca o signo.

Históricamente encontramos sellos y símbolos utilizados para identificar, autentificar, representar autoridad o expresar determinadas ideas. Dentro de diferentes corrientes mágicas y esotéricas, el concepto fue adquiriendo además otro significado: el de un símbolo creado o utilizado para condensar una intención concreta.

Por eso no todos los símbolos son sigilos.

Una cruz, un pentáculo, un ojo, una runa o un símbolo planetario poseen significados asociados a determinadas culturas o sistemas.

Un sigilo, en cambio, puede construirse específicamente para representar una intención determinada.

Protección.

Apertura.

Transformación.

Fortaleza.

Cierre de una etapa.

Prosperidad.

Conocimiento.

Superación.

La intención se transforma en símbolo y el símbolo funciona como representación visual de aquello que se desea expresar.

 

LOS SIGILOS EN LA HISTORIA DEL ESOTERISMO

 

 

El concepto moderno de sigilo está relacionado con una historia mucho más amplia de sellos mágicos, caracteres, alfabetos ocultos, cuadrados mágicos, símbolos astrológicos y representaciones utilizadas dentro de diferentes tradiciones esotéricas.

Durante siglos aparecieron en manuscritos y grimorios europeos complejos sistemas de símbolos relacionados con planetas, inteligencias espirituales, ángeles, espíritus y diferentes concepciones del universo.

La magia ceremonial desarrolló especialmente este lenguaje simbólico.

Pero siglos después se produciría un cambio importante.

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, el artista y ocultista británico Austin Osman Spare desarrolló un sistema mucho más personal de creación de sigilos.

En lugar de depender exclusivamente de símbolos heredados de antiguos grimorios, Spare planteaba la posibilidad de crear un símbolo propio a partir de una intención.

La idea podía reducirse, simplificarse y transformarse gráficamente hasta generar una figura que ya no necesitara ser reconocida conscientemente como una frase.

Décadas después, esta concepción tendría una enorme influencia sobre diferentes corrientes contemporáneas, especialmente la llamada magia del caos.

Aquí aparece una idea fundamental:

el símbolo deja de ser solamente algo que heredamos y puede convertirse en algo que construimos.

 

EL CUERPO COMO SOPORTE SIMBÓLICO

Aquí es donde el tatuaje adquiere una dimensión especialmente interesante.

Un sigilo dibujado sobre papel puede destruirse, guardarse, quemarse o desaparecer.

Un sigilo tatuado cambia completamente de naturaleza.

La piel se convierte en su soporte.

Eso significa que la elección del símbolo debería realizarse con mucha más reflexión.

Porque tatuar un sigilo no consiste simplemente en escoger un dibujo estéticamente atractivo.

Existe una intención.

Existe un significado.

Existe una persona.

Existe un momento concreto de su vida.

Y existe un cuerpo donde ese símbolo va a permanecer.

Desde una perspectiva ritual, todos estos elementos pueden formar parte del proceso.

 

EL TATUAJE SIEMPRE HA SIDO MÁS QUE DECORACIÓN

Aunque actualmente gran parte del tatuaje occidental se entiende como una práctica artística y estética, históricamente el tatuaje ha cumplido funciones muy diferentes dependiendo de la cultura y del periodo.

Ha servido para expresar identidad, pertenencia, jerarquía, memoria, transición, protección, espiritualidad o relación con una comunidad.

No existe una única historia universal del tatuaje.

Cada pueblo ha desarrollado sus propios códigos.

Precisamente por eso debemos tener cuidado cuando utilizamos símbolos procedentes de otras culturas.

Un símbolo tradicional no debería convertirse automáticamente en decoración simplemente porque visualmente nos resulte atractivo.

Conocer su procedencia, su contexto y su significado también forma parte del respeto hacia aquello que decidimos llevar sobre nuestra piel.

 

SIGILO PERSONAL Y TATUAJE RITUAL

En Nigromancia Tattoo entendemos el tatuaje ritual desde una perspectiva diferente al tatuaje convencional.

No se trata simplemente de preguntar:

“¿Qué dibujo quieres?”

La pregunta puede ser:

“¿Qué quieres representar?”

A partir de ahí comienza otro proceso.

La historia personal, la intención, el momento vital y el significado que la persona quiere otorgar al tatuaje pueden convertirse en elementos para desarrollar un símbolo propio.

Dependiendo del trabajo realizado, pueden incorporarse referencias procedentes de diferentes sistemas simbólicos, siempre entendiendo qué estamos utilizando y por qué.

Astrología.

Numerología.

Geometría.

Correspondencias simbólicas.

Tradiciones esotéricas.

Arquetipos.

Elementos personales.

El objetivo no debería ser acumular símbolos hasta crear algo incomprensible.

Todo lo contrario.

Simplificar hasta encontrar una imagen capaz de representar una idea.

 

¿UN SIGILO TATUADO TIENE PODER?

Esta pregunta depende completamente del marco desde el que decidamos responderla.

Desde determinadas tradiciones mágicas, un sigilo puede entenderse como una herramienta para dirigir o fijar una intención.

Desde la psicología podemos observar el símbolo como un elemento capaz de actuar como recordatorio, anclaje o representación de una experiencia personal.

Desde la antropología podemos estudiar cómo diferentes sociedades han utilizado modificaciones corporales para representar identidad, transición, protección o pertenencia.

Y desde el tatuaje podemos entender algo mucho más sencillo:

cuando una persona decide marcar permanentemente su cuerpo con un símbolo al que atribuye un significado profundo, ese símbolo adquiere inevitablemente importancia en su historia personal.

No necesitamos afirmar que existe una única explicación.

El esoterismo, la historia, la antropología, la psicología y el arte pueden observar el mismo fenómeno desde lugares diferentes.

 

NO TODO SÍMBOLO DEBERÍA TATUARSE SIN INVESTIGARLO

Internet ha provocado que miles de símbolos procedentes de grimorios, religiones, tradiciones mágicas y culturas diferentes circulen completamente separados de su contexto original.

Muchas veces alguien llega a un estudio diciendo:

“Quiero tatuarme esto porque significa protección.”

Pero ¿quién dice que significa protección?

¿De dónde procede?

¿Pertenece realmente a esa tradición?

¿La imagen ha sido modificada?

¿Su significado original coincide con lo que encontramos en redes sociales?

Antes de tatuar determinados símbolos merece la pena investigar.

Porque cuando trabajamos con simbología, el conocimiento también forma parte del tatuaje.

 

LA PIEL COMO MEMORIA

Un tatuaje puede recordar quién fuimos.

Puede representar quién somos.

O puede marcar hacia dónde queremos dirigirnos.

Quizá esa sea una de las razones por las que los sigilos encajan tan bien dentro del lenguaje del tatuaje ritual.

Una intención se convierte en símbolo.

El símbolo se convierte en diseño.

El diseño atraviesa la piel.

Y finalmente la piel se convierte en memoria.

En Nigromancia Tattoo entendemos que un tatuaje puede ser una obra artística, pero también puede convertirse en algo profundamente personal.

Porque hay símbolos que simplemente decoran el cuerpo.

Y hay otros que cuentan una historia que solamente necesita comprender quien los lleva.

Pin It on Pinterest